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viernes, 6 de diciembre de 2013

PASASTE POR INOCENTE

PASASTE POR INOCENTE
Primer capítulo de la novela "Crecer y dar tumbos", 
escrita por Pedraza Ginori entre 1997 y 1999.

Porque, 
vamos a ver, 
en definitiva, 
¿qué es la niñez 
sino crecer 
y dar tumbos? 

     A diciembre le faltaba un tin para ir abajo y en el pueblo se notaba el meneo de los días especiales. La Plaza del Mercado y la iglesia eran un entrisale de gente. En los establecimientos pululaban adornos y guindalejas, lucecitas de colores que pestañeaban y letreros con tópicos como “Felices Pascuas” o “Próspero Año Nuevo 1945”. La escuela llevaba ya una semana de vacaciones y por todas partes había chamas jugando a la pelota, saltando a la burra, empinando papalotes y ejerciendo de otras formas parecidas la irresponsabilidad conque se atraviesa la infancia. En los bares de frente al Parque, hombres más bien guajiros tomaban cerveza y ponían corridos y boleros a todo volumen, disfrutando de la última moda llegada de fuera: los traganíqueles. Al anochecer, después de la comida, las familias salían en grupo a dar una vuelta por ahí para admirar, a través de las enrejadas ventanas abiertas a las calles, los arbolitos y nacimientos que, por cierto, esta vez habían aumentado su número y la complejidad de sus montajes. Los grandes se emborracharon en la cena de Nochebuena, se habían divertido en la verbena popular organizada por la Asociación de Comerciantes y ahora se entusiasmaban craneando aprovechar al máximo los bailes de Despedida de Año anunciados por las tres sociedades de recreación y cultura: el Liceo, el Ateneo y el Casino Afrocubano. El ambiente que se respiraba en todo Pata Sucia era de contentura y más hoy que, por ser 28, quien más quien menos se sentía con ganas de joder un poco a los demás.

-- ¿Te enteraste de la última?
-- No.
-- Dicen que el alcalde va a dejar a Marianita para casarse con una querida que tiene en Santa Clara.
-- ¿No me digas!
-- ¡Inocente!

-- ¿Sabes a quién le acaba de dar un colapso?
 -- ¿A quién? 
-- A Don Felipe, el Buey de Oro.
-- ¿Y se murió?
-- ¡Pasaste por inocente!

lunes, 2 de diciembre de 2013

CON MÚSICA DE REY MONTESINOS

    En la década de 1960, yo había creado la música y el texto de algunos números, llamésmosles profesionales, que cantaron Tomás Morales, Ela Calvo y el cuarteto de Meme Solís. Y había realizado unas cuantas letras en español de canciones extranjeras, la mayoría destinadas a obras representadas en el Teatro Musical de La Habana. (1)
    Pero desde 1968 en adelante, dos factores me tenían frenado a la hora de componer. Uno era el hecho de que ya yo era director de televisión y podía darse el caso de artistas que cantaran mis creaciones no por su calidad sino como manera de acercarse a mí para que les programara. Recuerdo a un conocido y patético director de radio que incluía cantantes en sus programas con el propósito de dar a conocer sus obras que, por cierto, en general dejaban bastante que desear.
    Yo rechazaba verme en una situación parecida. A tal punto que, por ética personal, me prohibí poner mis canciones en mis programas. Regla que rompí en muy pocas ocasiones y siempre con una justificación suficiente para acallar al activo Pepito Grillo de mi conciencia.
   La otra razón por la que dejé por un tiempo la composición era que como amante de la música popular cubana que era, con parada y fonda en el filin, me daba cuenta de que las melodías que se me ocurrían no estaban a la altura de los buenos autores que tanto abundaban en Cuba. Hablando alto y claro: no me gustaban ni a mí mismo. Y entonces, como cantó el Benny, “¿para qué perder el tiempo?”.
    Resumiendo: en las letras me defendía pero concibiendo melodías, estaba matao. Y en eso apareció en mi camino Reynaldo Montesinos, un músico nacido en 1944. Los dos éramos de provincias, él pinareño y yo de Las Villas y por esas coincidencias de la vida, a los 17 años tomamos la misma decisión: hacer el matul y partir para La Habana, decididos a ampliar horizontes y cumplir nuestros sueños. 

A LA CONQUISTA DE LA HABANA
    Al llegar a la capital, Montesinos se fue dando a conocer por aquí y por allá hasta integrarse de lleno en el competitivo ambiente musical habanero de los 60. Poniendo moñas en su guitarra logró formar parte de los grupos de Moralitos, Eddy Gaytán, Frank Domínguez y Los Armónicos de Felipe Dulzaides. Cantantes de primera línea le llamaron para que les acompañara, entre ellos Elena Burke, Fernando Álvarez, Ela Calvo y Mireya Escalante.
Rey Montesinos