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miércoles, 28 de agosto de 2013

TELEVISIÓN CUBANA: ANA LASALLE, TELE-REVISTA, TEATRO ICR

    En 1968, el Departamento de Dramatizados de Televisión Cubana se dividía –al menos- en dos áreas (1): a una correspondían los espacios "serios" como las novelas, los cuentos y los obras teatrales. Su responsable era el actor Juan Carlos Romero. A la otra, estaban asignados los de humor y su jefa era Ana Lasalle.
    Entre los programas que esta última redacción manejaba estaba “Tele-Revista”, del que me entregaron la dirección a mediados de aquel año. De esa manera comencé a trabajar con Ana.

ANA, LA FAMOSA
    Actriz, directora y activista revolucionaria, ella afirmaba haber nacido en Francia y desarrollado una exitosa carrera artística en España y Argentina antes de arribar en 1957 a Cuba, país en que se afincó definitivamente hasta su fallecimiento en 1989.

                José Antonio Rivero, Ana Lasalle y Coqui García en "Casos y cosas de casa"
    Cuando llegué al Instituto Cubano de Radiodifusión (ICR), Ana ya era famosa. Despertaba admiración en el público por sus personajes en programas dramáticos y humorísticos -en especial la Tecla que interpretó durante años en “Casos y cosas de casa”-.
    Dentro de la TV Cubana, era una figura muy controvertida, admitida por algunos, masticada pero no tragada por otros y mal valorada por no poca gente. Ya veremos por qué.

viernes, 23 de agosto de 2013

TELEVISIÓN CUBANA: CÓMO ENTRÉ EN EL ICRT, UN MILLÓN DE LUNES, 4 VOCES EN EL 4

Entrada a CMQ por la calle M, años 50
EL CURSO PARA FORMAR DIRECTORES DE TV
    Ante el éxodo de personal cualificado que se fue produciendo en los primeros años revolucionarios, los dirigentes que se encargaban de gestionar el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICR) decidieron echar a andar en 1965 un curso para formar nuevos directores de TV. Gracias a darle la lata a Celestino García Suárez,
entonces cargo importante en Televisión Cubana, logré que me aceptaran como alumno en dicho curso.
    Por cierto, Celestino era el mismo que me abrió las puertas de Radio Progreso en 1961 y a quien yo traicioné marchándome al Teatro Musical de La Habana. Era una buena persona y lo demostró dándome una segunda oportunidad que le agradeceré hasta mi día final.
    Los profesores que nos puso el ICR eran profesionales de primer nivel. Entre ellos, recuerdo a dos respetados directores de programas dramatizados: Roberto Garriga y Antonio Vázquez Gallo, al ingeniero José Raúl Estol, que nos enseñaba aspectos técnicos, y al escenógrafo Julio Basora.
                     Roberto Garriga                           Julio Basora  y  Loly Buján
    El alumnado lo formábamos un grupo de una veintena de personas venidas de lugares y experiencias diferentes. Fueron mis condiscípulos Humbertico García Espinosa y Eduardo Moya (procedentes del ICAIC), Marcos Miranda, Germán Navarro y el entrañable Manuel Casanova (quienes habían sido empleados de una fábrica de muñecas), los integrantes del Ballet de la TV Gladys González, Antonio Sánchez y Cristy Domínguez, los actores José Corrales y Miguel Sanabria, Isabelita Rodríguez (quien venía de la radio y volvió a ella), la diseñadora de vestuario Lydia Sánchez, Felipe Sarduy (que ya era director y deseaba ampliar conocimientos) y una joven actriz, de nombre Loly Buján, a quien yo había conocido cuando trabajó de asistenta de dirección en un cortometraje que el ICAIC rodó con el elenco del Teatro Musical de La Habana mientras yo trabajaba allí.
    Como parte práctica de nuestro aprendizaje, nos ubicaron como ayudantes de algunos directores consagrados. En realidad era poco lo que hacíamos, básicamente tareas menores. Lo más importante consistía en observar, paso a paso y desde adentro, cómo se desarrollaba el proceso de fabricar un complejo producto llamado programa.
Ballet en "Cabaret Regalías", año 1953
Rolando Laserie y Celeste Mendoza en "Jueves de Partagás".
En primer plano, una cámara Dumont montada en un dolly

sábado, 17 de agosto de 2013

JOVEN HA DE SER, QUIEN LO QUIERA SER

    En esta entrada del blog presentaré dos maneras de enfocar un mismo asunto, el programa 'Yo también soy joven'.
    Primero van a leer como Loly Buján y yo, sus creadores y directores, nos referíamos a él en un material que apareció en la prensa cubana en 1979. Notarán enseguida que en nuestras respuestas y comentarios nada hay de políticamente incorrecto en relación con los parámetros que regían por entonces las publicaciones en Cuba.
    Y a continuación, añadiré algunos recuerdos y reflexiones personales sobre el programa, que hace 34 años yo no podía hacer públicos y ahora sí. 
    Sirva la presente información adicional como un complemento de la crónica que publiqué en este blog el 13 de enero de 2013 con el título de “Yo también soy joven”.
    Dicha crónica se puede leer pulsando el siguiente vínculo:

El blog de Pedraza Ginori - Yo también soy joven 

PRIMERA PARTE (1979)
    En el número de mayo/junio del 79 de La Gaceta de Cuba, periódico de arte y literatura de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), se publicó una entrevista titulada “Loly Buján y Pedraza Ginori hablan de Yo también soy joven”. La firmaba Aquiles Heel.
    Dormía entre mis viejos papeles y, afortunadamente, la he podido rescatar. Éste es su texto completo:
    Dentro del llamado genero testimonial, lo autobiográfico ocupa sitio importante en nuestra literatura. Los libros de memorias, los relatos en los cuales se describe la vida propia, han alcanzado, en diversas colecciones, amplias tiradas, las que se han correspondido con el interés del público lector.
    Ahora bien, recientemente, ello ya no es sólo patrimonio de la letra impresa, sino que, de súbito, ha saltado hacia las pantallas de la televisión, para, de ese modo, asentarse en un medio de difusión masiva que abarca grandes sectores de nuestra población.
    Se trata del programa 'Yo también soy joven', en el cual el testimonio, lo autobiográfico y la anécdota pulposa se dan la mano con la crónica y la entrevista televisadas.
    En torno a este programa, hablan sus realizadores, Loly Buján y Eugenio Pedraza Ginori.
Pedraza Ginori y Loly Buján en 1979

jueves, 8 de agosto de 2013

¿TE ACUERDAS DEL BAILE JUANITO? Y del singao miedo, ¿te acuerdas?

Para Pepe Pelayo, mi amigo, a quien le debía esta crónica
HECHO CON GANAS
    Era a finales de 1985, probablemente en diciembre. Yo estaba al frente de Joven Joven que, tras haberse transmitido por el Canal 6 de TV Cubana cada semana desde abril del 83, había conseguido una enorme audiencia, sobre todo juvenil, ganada con mucho esfuerzo, echándole muchas horas.
    Yo me había comprometido mucho con JJ. El espacio presumía de tres lemas que resultaban toda una filosofía de conducta: “Un programa hecho con ganas”, “Por encima y a millón” y “Quietecito no va conmigo”. Me sentía muy motivado, siempre a la que se cayó, maquinando ideas, rompiéndome el coco constantemente para ver qué asunto o sección interesante presentaríamos el próximo domingo.
    Carlos Otero, uno de nuestros animadores, que vivía en Miramar, me comentó un día que en un centro nocturno de su barrio estaba ocurriendo algo. El sitio era el antes conocido como Johnny's Dream Club (Calle 0 entre 3ª y 3ª A) al que las autoridades revolucionarias le habían cambiado el nombre y, aprovechando que el Almendares pasaba cerca de allí, le habían rebautizado como Río Club, aunque para todo el mundo y su tía seguía siendo “El Johnny”.


EL YONI EN EL JOHNNY    
    Carlos, quien se dejaba caer por el Río de vez en cuando, me contó que los jóvenes bailaban allí de una forma diferente la música americana que ponía el disc-jockey, con un estilo nuevo al que llamaban “el johnny” (pronunciado como “yoni”).
    -- Pero, ¿cuánta gente baila eso?
    -- Oye, te digo que se llena cada noche y que todo el mundo allí baila el yoni. Es una fiebre.
    -- ¿Y está bueno?
    -- ¡Muchacho!, un vacilón.
    Me quedé con el dato y empecé, como siempre hacía, a darle vueltas en mi mente para ver cómo podíamos incorporar el bailecito a Joven Joven. Lo más fácil hubiese sido invitar a un grupo de aquellos muchachos a venir al estudio para que lo bailaran. Pero, tras sufrir una serie de encontronazos con mis superiores por cosas “no correctas” presentadas en JJ, yo tenía que andar con pies de plomo, sopesando muy bien qué hacer y qué no hacer en el programa.
    Me puse a averiguar por mi cuenta y descubrí que la clientela del Río Club la formaban, en un número considerable, chicos de determinado status social llamémosle “alto, no popular”, vecinos de una zona residencial como Miramar y alrededores, hijos de papá y mamá con posibilidades, que vestían a la última y que deben haber sido los antecedentes directos de los que en la Cuba actual son denominados “los nuevos ricos”.
    No digo que fueran malas personas, solamente que no eran los modelos políticamente correctos que yo debía presentar en Joven Joven, según los criterios de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), que auspiciaba el espacio, y las líneas que me habían marcado en la TV Cubana.
 

MÚSICA DE AFUERA, MÚSICA DE ADENTRO
    Otro elemento a considerar, importantísimo:
    -- Oye, Carlos, ¿y con qué música se baila eso?
    -- Toda de afuera. El “Holiday” de Madonna, “Easy lover” de Phil Collins… Y cuando la noche se calienta, Miami Sound Machine. Tienen un número que se llama “Conga” que es el perfecto para el yoni.
    Sumé ambos factores: pepillaje fisto de Miramar bailando música de un grupo de Miami –y por lo tanto prohibido en Cuba- y el resultado lógico no podía ser otro que “olvídate de eso, Yin”